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Como combatir los mareos en Realidad Virtual

Tras unos comienzos algo dubitativos, la Realidad Virtual (VR o Virtual Reality en inglés) está viviendo en los últimos tiempos una época de gran actividad. El año pasado asistíamos al lanzamiento de una nueva generación de visores -Oculus Quest, Oculus Rift S, Vive Cosmos y Valve Index- y más recientemente se han publicado algunas producciones de muchos quilates, capitaneadas por un impresionante Half-Life Alyx.

En este escenario, y por qué no decirlo, condicionados también por las peculiares circunstancias en las que nos ha puesto a todos la pandemia global, estamos viendo como los visores de VR se agotan en todos los comercios de manera sistemática en cuanto se ponen a la venta. Así las cosas, mucha gente nueva llega a este medio y experimenta la VR por primera vez... con dramáticas consecuencias. Vértigos, mareos y sensación de malestar están a la orden del día, provocando mucha frustración y el sentimiento de no haber gastado correctamente nuestro dinero.


Antes de empezar, expliquemos en que consiste el problema de los mareos en VR -lo que se denomina en inglés motion sickness- ya que es común caer en el tópico de comparar las molestias que produce la VR con las que se experimentan en un coche u otro medio de transporte. Un mareo es un mareo; pero aunque no sintamos nauseas en el autobús, podemos perfectamente sentirlas con nuestro visor VR, ya que las bases son diferentes. En un vehículo nos mareamos porque nos estamos moviendo, y el oído interno lo sabe; pero nuestros sentidos le dicen al cerebro que no es así. En VR sucede justo al contrario, permanecemos quietos pero nuestros ojos hacen creer al cerebro que nos movemos.

El cerebro requiere entrenamiento para poder manejar la nueva situación sin producir nauseas, y aunque hay un porcentaje de personas que puede ir a por todas desde el principio, lo más normal es que no sea nuestro caso, de modo que es importante mentalizarse de que esto es un proceso que puede llegar a durar varias semanas. 

La lista a continuación enumera los pasos que yo he seguido, de momento con muy buenos resultados, en base a las experiencias y recomendaciones de otros usuarios.

  1. Empezaremos con experiencias que no requieran desplazamiento. Casi todos los problemas en VR están asociados con el desplazamiento de nuestro cuerpo virtual. Las experiencias en las que somos un mero espectador son por lo tanto idóneas para iniciarnos. Moveremos la cabeza, veremos lo que hay a nuestro alrededor, usaremos nuestras manos; pero no nos desplazaremos por el escenario. Si nos adaptamos bien, estupendo. Si notamos molestias lo dejamos INMEDIATAMENTE. Descansamos un rato, y cuando estemos al 100% lo volvemos a intentar.
  2. Una vez que toleramos las experiencias sin movimiento, probamos con desplazamiento mediante teletransporte -el modo en el cual apuntamos a un punto de la escena y pulsamos un botón para materializarnos en él- y del mismo modo que antes, en cuanto notemos la más mínima molestia, lo dejamos. Cuando volvamos a estar al 100%, volvemos a intentarlo.
  3. Si el teletransporte ya no nos marea, pasamos al desplazamiento libre con giro por segmentos. Mismo principio de funcionamiento que antes frente a la más mínima molestia.
  4. Una vez que podamos usar el movimiento libre correctamente, trabajamos el giro desbloqueado. Mismo principio que antes.
  5. Dejaríamos para el final los juegos de coches/naves. Mismo principio de funcionamiento.

El común denominador es que no se debe forzar, al mínimo síntoma paramos y recuperamos.

Por último comentar que no es aconsejable usar visores VR, sobre todo al principio, cuando estemos cansados o no hayamos dormido bien. Puede acentuarse la sensación de nauseas e incluso producir dolor de cabeza y malestar general.

Es importante tomarnos este tema muy en serio. Si este proceso de aclimatación no se hace correctamente puede ocurrir que acabemos aborreciendo la tecnología, y es una pena porque no hay nada igual en lo relativo a inmersión.


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